El 4 de abril de 1918 con un disparo que debió ser mortal. Como sabemos, la Primera Guerra Mundial estuvo dominada por potentes explosivos de tierra y artillería, y esto dejó un sinnúmero de hombres con todo tipo de lesiones, y entre ellas, traumas faciales tan graves, que quedaban irreconocibles hasta para sus familiares. Muchos soldados quedaron incapacitados de ver, oír, hablar, comer o beber.
Esta curiosa y escalofriante historia clínica corresponde a un paciente británico. Se trataba de un soldado de 23 años a quien le dieron un nombre clave, Sea A. J.
A.J. recibió un disparo de lleno en su cara, lo que le provocó fractura de mandíbula y mentón, con gran pérdida del hueso de su maxilar inferior. Lo único que le quedó intacto fue la lengua y algunos dientes superiores. Este soldado fue sometido a 17 operaciones entre los años 1919 y 1922, para tratar de reconstruir su rostro.


